Escapando de Apolo

devorar ramos de flores
masticar mansamente el presagio
confiar en lo que se calla
y su retórica

forcejeo / decir adiós
blandiendo el silencio.
con furia y ternura adiós
adiós

haz de luz / se filtra
entre las últimas embestidas
multiplicándose
multiplicándote

convertir el amor en un suceso gramatical. abrir el gesto y descubrir, en el centro, la promesa encendida / la fugitiva / el agujero en la lluvia. no se olvida lo liviano – capricho blanco habitando violeta -. no se olvida la luz ámbar haciendo sombra siempre al lenguaje.
vayamos a ver el mar. que el vacío parezca un accidente.

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la sonrisa invisible
tras los giros esos
del lenguaje nuestro
regurgita
desde el centro
vacío de hambre y mariposa

toda la tensión que atraviesa la espera
estancada en mi cuerpo
toda la tensión
perdiendo su gravedad
para orbitar a media tarde
alrededor de un astro luminoso:
la pelotita de papel albal
que mi gata incuba

las liturgias erizadas
henchidas en su cola relampagueante
rasgando un cielo amoratado a golpe de sombra

y el amor      haciendo gala de sí mismo
con su hocico tierno e irreverente
trazando
sinuoso
una mentira en la carne fresca

lo celebro
tú y yo sabemos dónde tienen lugar las mejores fiestas

reducción del llanto.
no más cuerda
al juguete que dejaste:
tu ser no siendo
tu risa en adverbios
y ahora mismo nunca.
reducción del sueño.

el no poder nunca decir.
voz cosida por un hilo musical
de mordiscos de pecado en la manzana.
y ninguna mujer.
el no poder nunca decir.
flor que se abre en los pulmones
brota en el aire que me falta
y cubre de musgo las paredes vivas.
ningún jardín.

el no poder nunca decir
y decirlo no poder nunca.
en el centro
el silencio habita
y es un silencio que dice amor y gira
amor y gira
y yo en el movimiento
movimiento que repito
repito amor amor amor
amor y giro
robo el paisaje
estallo el tiempo
para que pare
cese mi voz
de decir amor amor amor

y al fin
estático
de frente
poder mirarlo
y no poder nunca decir
que amor
o flor
me redujeron
a una mujer
a un jardín

 

derramo gotas negras de ausencia líquida
hasta formar un pequeño charco
pegajoso
dócil

juego a soldar orillas en mi tarde libre

La luz me amordazó cuando iba a decir “vuelve”.
Sostenida en tu canto, el resto del día fue silencio.
Será domingo: se muere por menos.

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sin ser recuerdo pero volver.
la lluvia dividida:
aquí agua bendita
aquí puro charco
y al fondo de cada cántaro
rota
la fuente
 
el desierto no es una sed sin sombra
sino el regreso de quien ya no existe
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nuevas mañanas

rayos de sol asaltan la piel. un cielo iluminado en la nueva memoria acuna mi melancolía y la anestesia. en grietas de algodón asoma la amenaza de un jardín sepultado bajo las horas. murmullo verde en un parqué con nuevos cardenales, causa-efecto de un presente líquido que amorata el recuerdo e invoca su voz. la solidifica en las paredes como un cuadro eterno. la mañana es un asalto a mano armada. el día obedece a la amenaza “manos arriba: la sombra o la vida”.

hay dulces homenajes que caen sobre los cuerpos
hay santos de calendario que son eterno sin ser retorno
doy la razón negándola
es verdad que no
que no
que no
el salitre en el beso sin sutura escuece
un rugido canta feliz triste aniversario
sólo viento
la verdad que no
que no
que no

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El mundo necesita más pseudopoetas hablando de sí mismos.

Cuando era la niña del lenguaje. Dije luz y me convertí en sombra chinesca. Me escribí bajo los párpados “Dios es chiste” con neones amarillos, y cada pestañeo era una carcajada silenciosa. Descubrí que la belleza será convulsiva o no será, y que el plagio es otra forma de vida (o de escribir poemas). Estrenada vejez a los quince y adolescencia a los veinticinco, a los veintitodos morí.

Hoy en Comala los fantasmas me sacaron a bailar. Bailé y luego salí a mirar cosas. Vi un sol de neón amarillo y sus rayos escribieron en mis párpados: “Este mundo necesita más pseudopoetas hablando de sí mismos”. Así que obediente, me asumí otra vez yo. Yo queriéndote. De momento para siempre. Yo sabiendo que podré porvenir contigo cuando salga de Comala y consiga devenir aquella que fui.

La verdad: en el fondo estoy tranquila, amor, porque sé que tu vientre tiene forma de pila bautismal.

toda piedra hace margen

la catedral:
un gato acurrucado
sobre el deseo de otra historia

mis ojos acarician
su piel cálida, endurecida
descubren en sus manchas
hematomas de un capricho abierto

alguien clavó pinchos en las columnas
quiso ahuyentar a los pájaros
– alguien no sabía que el civismo no tiene alas –
los pájaros se posan
dejan pasar la tarde al sol de junio

entre espinas de viejos rosales
mi nostalgia se posa
descansa orgullosa
sobre el reflejo etílico de tu mirar.
dejo pasar la tarde al sol de junio

toda piedra hace margen
en cada muro un animal dormido
en tus ojos: jilgueros en vuelo
dejamos pasar la tarde al sol de junio

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