Escapando de Apolo

Mes: diciembre, 2012

E.A.P

Tú mismo te confundes
con su latido,
mimetizado con el flujo cálido
bajo las tablas de madera.

El recuerdo es sólo un pájaro
pero es insaciable y viene herido.

No todo corazón bombea vida,
querido.

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Aviones

—Ya ha sucedido. Hoy lo he visto claro. Me ha mirado otra vez de esa forma, sin saber siquiera que había una forma, que vengo diseccionando y memorizando todos sus gestos y aún así jamás logro adelantarme a la sorpresa. Y me he dado cuenta de que nunca va a haber otra mujer a la que soñar; ni otro ritmo que no sea el de los latidos que provoca en mi pantalón.
—¿Estás seguro de que ella es la definitiva?
—No tengo dudas, es el amor de mi vida.
—Entonces, ¿lo tienes claro?
—Sí. Matadla.

Venus in furs

Afrodita no viene del mar;
yo la conozco [bueno, no]
y sé que tiene alma de pájaro.
Por eso protege su rostro
con una máscara de plumas de colores
y te lleva en volandas por las colinas
del Parnaso en plena tormenta.

Os han engañado a todos,
no es cierto que las estaciones la vistieran;
yo la he visto [bueno, no]
desnuda y adornada únicamente
con collares de palabras.

Afrodita fuma a escondidas de sí misma
y con los anillos del humo
de un sólo cigarro te encadena
para siempre.
Sueña con volver a Chipre
y le reza a un ser humano
porque un día tuvo una revelación.

No habéis entendido nada de la historia;
el jardín sólo era el lugar de la cita,
la raíz que late a través de los siglos.
Allí Alicia, Alejandra, Ana [bueno, no],
Afrodita.

Bienvenida

Ya lo tenemos todo listo. Hemos recogido los peluches del hospital para que duerma con ellos, tenemos los pañales en el baño, las papillas en la despensa y la colonia en la mesita de noche. Qué bien. Todo listo. Yo he puesto ya las sábanas limpias, las rosas, que son mis favoritas. Estará al llegar. El hospital es un lugar hostil, pero ya le decimos adiós. A morir en casa, abuelita.