[Tú llegas un día tarde]

Tú llegas un día tarde
a la terapia de grupo
dos horas y media tarde
a la consulta
treinta años tarde
a coger el toro por los cuernos.

Yo llego un día tarde
a darte la bienvenida a casa
dos horas y media tarde
al desayuno
treinta años tarde
a conocerte.

Pero los dos
con nuestro reloj sin manecillas
siempre tan puntuales
a nuestra cita.