Ara és l’hora

por Anna Esteller

El 9N me pilló soñando con declarar la independecia a nuestro estado. De gracia. En la porra previa me vine arriba: saldría que mi patria eran tus labios y tendríamos dos lenguas oficiales para enredárnoslas, ya sí, oficialmente.
 
Menuda papeleta la tuya, después de haberte visto entre mi cuerpo y la pared. Y mientras tú marcas la cruz yo se la pongo al pesado de Cupido que no deja de asaetearme y siempre contigo, joder, que ya parezco San Sebastián, con tanta flecha en el costado.
 
Pero el día histórico, el de la gran calçotada, la fiesta nacional [perdonadme] yo me quedé sin papeleta por ser de ninguna de tus partes y no sé el de Cataluña, pero nuestro futuro, con tu único voto en el recuento, estaba decidido:
 
SÍ me quieres.
NO te quedas conmigo.

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