Escapando de Apolo

Mes: abril, 2016

guinardó. 7am.

si un árbol cae y nadie ve su caída, ¿ha caído? ¿sigue siendo árbol?
no sé qué responder
si a mi lado eres y estás
aquí y ahora
sin embargo me juego mi riñón
con toda su proteinuria
a que ni eres ni estás
aquí y ahora
que si esta cama fuera una campimetría
acertaría todas las luces al primer disparo
todas las lucecitas rojas y amarillas
que sobrevuelan tu cerebro
inquieto
hipnótico
extraño
y te llevan en vuelo
a desamores ajenos
a visiones que hoy se funden
en negro primaveral

no puedo confirmar que sea árbol
pero haré leña de su caída
seré gravedad en tu vuelo
y arderé límbica hasta que no sepas
si es el sol
si es abril
si soy yo este fuego
tan cierto e indescifrable
como los movimientos de tus manos
laberínticos
poderosos
suaves
acariciando sábanas de madrugada

si te observo cual psicópata mientras duermes
si cual psicópata quiero
arrancarte los ojos
violarte los labios
hacer de este momento un papel
en brillo mate o satinado
es porque tengo miedo
de que no exista
lo que no veo

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Foto: Noell Oszvald

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Caminos

(Gracias a Alejandra por sus cursivas)

 

Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada. Lo cual es cierto.

*

Salir a la noche
cada pie, con cuidado, sobre su antigua huella.

*

Mismos árboles. Mismas aceras. Misma distancia entre el hospital y la carretera.
Todo siempre igual. Nada siempre igual.

*

Sus huellas tatuadas en mi empeine.
Todos los caminos llevaban a Roma pero siempre preferimos el que llevaba a su casa: justo éste.

*

La otra pierna carga el sueño de legañas en los ojos
el peso de una mochila muy grande para un cuerpo tan pequeño

De mi mano mi padre. Él y su americana para todo el año
De su mano yo: estación en abrigo, estación en bufanda, estación en tirantes, estación en mangas.

*

Hoy, enormes flores de hierro nos separan de esas plazas donde se dejó regatear, se dejó ganar.
Sólo para ver mi sonrisa tejiendo orgullo en el cielo.

*

Hoy, imponentes enredaderas de acero nos separan de antiguos pavellones, en patologías clasificados. ¿Cuál sería el de los solitarios? ¿Cuál el de los abandonados?
No sé, pero mira: justo ahí murió mi abuelo.

*

Ahora ella es parte del laberinto. Observa mi memoria con inocencia. Como si no pasara nada. Lo cual es cierto.

*

Ligera de recuerdos. Otra revolución. Otro tempo.
Respira polución donde yo respiro otro aliento.

*

Meterme en sus ojos. Eso quiero.
Observar el mundo desde ese palco
y quedarme en el umbral de la inocencia
segundos antes del grito y del miedo.

*

Eso quiero.
Descubrir en sus pupilas la sorpresa del camino
antes de que vea la melancolía en las mías.

*

Las cámaras controlarán nuestros pasos
silenciarán nuestras risas
nos juzgarán cuando nos cojan arrancando una planta de cuajo,
la más linda, la más lila, la más viva.
Esa planta
que amanecerá sobre una almohada
repleta de fantasmas.

*

Pero ahora ella canta.
Canta como si no pasara nada.
Nada pasa.

 

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